jueves, 12 de noviembre de 2015

Dieta vegetariana, ¿si o no? (+ receta)


¿Comer carne o no? Ese no es el debate
Fuente: investigacionhabitosalimenticios

Llevo unas semanas particularmente interesada en la cocina vegetariana y vegana. Hoy en día, cada vez encontramos más gente que desea llevar una alimentación sana y suprimir, en la medida de sus posibilidades, la carne del menú. Yo no soy experta ni lo pretendo. 

En mi caso se trata de pura curiosidad. Como apasionada de la cocina que soy, quiero conocerlo todo sobre todos los ámbitos que rodean la cocina, y debo decir que la filosofía vegana me parece particularmente interesante. Creo que el hecho de eliminar la carne empuja a los vegetarianos y veganos a ser más creativos que nunca y a buscar nuevos productos y formas de cocinarlos.

En este post no quiero tomar una postura sobre el tema del veganismo/vegetarianismo. Me refiero a condenarlo. La gente que me conoce sabe que como carne. Hay pocas recetas con carne o pescado en mi blog, pero eso es porque mi pasión son los dulces. 

Por mi parte, no creo que deje de consumir productos de origen animal. Pero no por ello critico a los que eligen ese camino. No pretendo entrar en un debate sobre si es correcto o no. Respeto tanto a los veganos como a los "carnívoros".

Para mi la cuestión que se plantea es más bien la de llevar una alimentación consciente e informarse sobre los productos que acaban en nuestro plato. No es lo mismo consumir carne de pollo de corral, proveniente de un criador local y alimentado de forma natural, que comprar un pollo que se ha criado en el espacio reducido de una nave, con 2000 pollos más, hinchado de antibióticos y cebado. 


Campaña de concienciación Egg Machine,
contra el maltrato de las gallinas

Fuente: www.creatividadpublicitaria.net

No es lo mismo comprar zanahorias que provienen del huerto del vecino o del nuestro propio, o de un mercado ecológico, que zanahorias que han viajado tres mil kilómetros, que están repletas de pesticidas y tienen una procedencia dudosa. 

Tampoco tiene el mismo color y sabor un huevo de gallina criada al aire libre, que come grano, plantas y gusanos, y un huevo de gallina criada en jaula con pienso a base de maíz y soja modificados genéticamente. Se trata de ejemplos extremos (o no tanto), pero creo que me entendéis.

Lo maravilloso de Bruselas es que está repleta de mercados. Puedes encontrar uno cada día de la semana y en distintos puntos de la ciudad. En ellos, productores locales ofrecen productos frescos, ecológicos en algunos casos. Eso sí, no siempre es el caso. Algunos tenderos también acuden a mayoristas para completar su oferta de productos. Os aconsejo que pregunteís. También es importante comparar los precios. A veces nos llevaremos una sorpresa de un puesto a otro. 

Algunos dirán que comprar alimentos ecológicos es más caro. Yo diría que si y no; pero creo que el tema da para otro post.

Mercado en Bruselas
Fuente: cityplug.be

La cuestión es que la semana pasada fui al mercado de la plaza Flagey, y una vez en casa, preparé una receta a base de avena que se puede variar al infinito. En versión salada como las presento hoy, estas tortitas o burger vegetarianas sirven como plato único en una dieta equilibrada; tienen todos los nutrientes necesarios. En versión dulce pueden ser una merienda sana.







Tortitas de avena y zanahoria



Tiempo de preparación: 15min
Dificultad: Fácil
Coste: Medio


Ingredientes (de 2 a 10 tortitas, según tamaño)

  • 50g. de copos de avena (a poder ser de cultivo ecológico)
  • 1 huevos L (mejor de gallinas criadas al aire libre)
  • una cucharada sopera de harina blanca o integral
  • Una zanahoria grande rallada
  • Sal y pimienta
  • Ajo en polvo
  • Perejil


Paso a paso

En un bol, mezclamos la avena con el huevo y la harina hasta obtener una masa homogénea. Añadimos la zanahoria rallada (secamos con un papel de cocina si está muy húmeda), el perejil y el ajo en polvo. Salpimentamos, mezclamos y enfriamos en la nevera al menos 30 minutos para poder formar las tortitas.





Calentamos una sartén con un poco de aceite de oliva. Tomamos porciones de masa, formamos una bola y a continuación aplastamos para formas una tortita. Cocinamos a fuego medio hasta que el interior esté hecho. El tiempo dependerá del grosor. 

Yo hicé dos tortitas grandes, más parecidas a hamburguesas y las cociné unos quince minutos cada una. También se pueden hacer más finas y servir como entrante. Acompañadas de una ensalada están riquísimas. 


No sé si el título de este post es el apropiado. Lo que quería transmitiros es que en mi opinión, el comer carne o no es una decisión que cada cuál debe tomar libremente, pero el elegir productos ecológicos, tratados con respeto en todas las fases de producción y distribución y fomentar el mercado local es responsabilidad de todos. De hecho, una buena materia prima es la base ineludible para una buena cocina. 

***

¿Coméis carne o no? ¿Tenéis por costumbre leer las etiquetas antes de comprar un producto? Si tenéis trucos, consejos y recetas para llevar una alimentación más consciente, os invito a compartirlas aquí.

Os mando muchos besos desde la capital de Europa y me despido con esta pregunta que leí quién sabe donde y que me hizo reflexionar:

"Si no cuidas tu cuerpo, ¿dónde vas a vivir?"

Cassandra


sábado, 31 de octubre de 2015

Cheesecake de vainilla y caramelo salado

Hola!


Desde que estoy viviendo en Bruselas, se puede decir que el olor de los gofres calientes se ha vuelto una constante en mi vida. A cada vez que giras una esquina en esta ciudad, te asalta el dulce perfume del chocolate caliente, la nata, las frutas... y el caramelo salado. 

Esa salsa que se conoce como "sea salt toffee " en los países anglosajones y "salidoux" en Francia, es una salsa de caramelo, mantequilla salada y nata (muy light, claro). Y últimamente estoy pensando en ella todo el día. Quiero echarla en pancakes, crepes, gofres, y también en el cheesecake que he hecho recientemente y que hoy comparto con vosotros tras tan larga ausencia. 



Cheesecake con caramelo salado

Tiempo de preparación: 20min aprox. + 30 min de horneado + 4horas enfriado
Dificultad: Media (Por lograr un buen caramelo más que nada)
Coste: Medio


Ingredientes (Para 8-10 raciones, molde de 26 cm)
  • 250g. de galletas Graham crakers
  • 100g. de mantequilla sin sal
  • 50g. de azúcar glas
  • 3 huevos L
  • 500g de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 125g. de azúcar blanco
  • una cdita. de esencia de vainilla

Para el caramelo salado
  • 200g de azúcar blanco
  • 50g de mantequilla cristales de sal
  • 200g de crema fresca espesa (min. 30% mat. grasa).

Paso a paso

Precalentamos el horno a 160ºC (con ventilador).

En un bol, mezclamos las galletas desmigajadas con 100g de mantequilla derretida y el azúcar glas. Cubrimos el fondo de nuestro molde con esta mezcla, y si nos llega subimos un poco por los bordes. Horneamos 10-15 minutos en el horno precalentado. Dejamos enfriar mientras preparamos el relleno.




Separamos claras y yemas. En un bol, batimos las claras a punto de nieve. Reservamos. Por otro lado, batimos el queso frío, las yemas, la vainilla y el azúcar hasta obtener una masa homogénea. Incorporamos las claras a esta mezcla con movimientos envolventes para que quede una mezcla aireada.



Rellenamos el molde con la preparación, alisamos, y horneamos durante treinta minutos sin abrir el horno. A continuación, apagamos el horno y esperamos un par de horas más a que vuelva a temperatura ambiente. El cheesecake terminará de cocerse con el calor residual. 



Enfriamos en la nevera un mínimo de tres horas, antes de desmoldar, mejor si es toda la noche. Os aconsejo usar un molde desmontable ya que es una tarta delicada que se rompe con facilidad.



Para el caramelo, calentamos a fuego medio los 200g de azúcar en un sartén. No hay que remover, sino esperar a que caramelice. Retiramos del fuego y añadimos la mantequilla a trocitos, poco a poco para que el cambio de temperatura no solidifique el caramelo. A continuación, incorporamos la nata, mezclamos y listo. Se conserva muy bien en un tarro de cristal en la nevera. Cuando se enfríe se va espesando, asi que no os paseis de cocción (el caramelo quemado no vale "pa na"!). Os aconsejo calentarlo unos segundos al microondas cuando lo vayáis a comer, esta mucho mejor. 



No solo vale para la tarta, sino que podeís echarlo en yogures, helados, crepes, y todo tipo de postres. Como relleno de una tarta está buenísimo.

Con esto os dejo y os deseo que tengaís un buen fin de semana de Halloween y como siempre, buen provecho.

Cass

+ recetas (para amantes del queso):
Carrot Cake de la Rose Bakery (Tarta de zanahoria)
Cheesecake (tarta de queso) de Speculoos sin horno

Queso fresco con ajo y finas hierbas

recetas de Halloween: 
Mini-donuts de calabaza y chocolate para Halloween

miércoles, 4 de febrero de 2015

Tarta tatin de pera


Hoy os traigo una receta de esas con historia, de las que están grabadas en los anales del arte culinario. Y esto no quiere decir difícil, al contrario. Poquísimos ingredientes y preparación ultra-fácil. Y resultado para caerse de culo (perdón por la expresión, pocas tartas la merecen).

Se trata de la famosa tarta tatin (si quereís pronunciarlo a la francesa, es tart tatén, más menos...). Su secreto está en la combinación de deliciosa manzana (hoy en día con muchas otras frutas) y un caramelo preparado directamente en el molde o tartera. 

Hay toda clase de leyendas urbanas sobre su creación, como la que cuenta que las hijas del Señor Tatin se equivocaron al preparar la clásica tarta de manzana y olvidaron poner la masa en el fondo del molde, con lo cuál acabaron con una tarta del revés.

Prefiero la versión que nos dan en este blog de historia de la gastronomía, basada en hechos históricos. En la zona de La Sologne, Francia, lugar de nacimiento de la Tatin, ya existía una larga tradición de tartas "invertidas", es decir, con la masa encima de los ingredientes.

En esos años no era común tener horno (o no existían directamente), por lo que se cocía la tarta en una sartén con la masa encima de los ingredientes y se colocaban unas brasas en la parte superior para que la masa quedará hecha y crujiente. ¿Más creible esta versión no? 

Sea como sea, no deja de ser una tarta que no puede faltar en el repertorio básico de cualquier cocinillas, porque es perfecta si teneís invitados. Es rápida de preparar y difícil no acertar.


Tarta Tatin de pera

Ingredientes
  • Un rollo de masa brisa
  • 5 a 7 peras (según tamaño)
  • 100g de azúcar blanco
  • 50g de azúcar mascabado (se puede sustituir por azúcar moreno)
  • 50g de mantequilla sin sal
  • Zumo de un limón
  • Canela

Paso a paso

Pelamos y cortamos las peras en cuartos y regamos con la mitad del zumo de limón.
Ponemos el molde o tartera que vamos a usar directamente encima del fuego y agregamos el azúcar blanco para que empiece a caramelizar. Cuando tome un color dorado, añadimos el zumo de limón restante y mezclamos bien (con cuidado de no quemarnos).

Retiramos del fuego y disponemos las peras de forma que cubran todo el molde y quede lo más simétrico posible. Repartimos la mantequilla cortada en cubitos y espolvoreamos con los 50g de azúcar mascabado y canela al gusto. Cubrimos con la masa brisa y metemos el sobrante de los lados hacia el interior, empujando con los dedos. 
Pinchamos la masa con un tenedor para evitar que se infle y horneamos unos 25 minutos o hasta que los bordes de la masa estén dorados y se despeguen de la tartera. Todo depende de vuestro horno. 

Sacamos del horno, volteamos sobre un plato y esperamos unos minutos antes de retirar el molde. Con la humedad, las peras que hayan podido quedar adheridas a él caerán en un par de minutos.
Esta tarta se come tibia, acompañada de nata fresca para los más tradicionales o de helado de vainilla o nata montada si lo preferís.



Que aproveche, 
Cassandra.